sanvillacor

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lunes, 3 de noviembre de 2014

Hallowen Katerine

D’Artagnan en Halloween
Encarnar un personaje que fue todo un aventurero para dejar su hogar y partir rumbo a París, decidido a convertirse en Mosquetero, no es tan sencillo y más difícil aun cuando se le debe poner faldita y dejarlo desfilar por el patio de un colegio, atestado de estudiantes y de docentes que toman algún personaje para celebrar a los estudiantes su día y demostrarles que nunca estamos viejos para dejar salir nuestro niño interior. 
Es gracioso para los demás tratar de deducir quién está representando a este gran personaje de D’Artagnan, detrás de una máscara que personifica a un caballero francés del siglo XVII, de tan solo 20 años, de cara larga, pómulos salientes, mandíbula prominente, ojos grandes y nariz ganchuda, pero finamente diseñada, siendo demasiado grande para ser la de un adolescente y demasiado pequeña para ser la de un hombre. 
Por lo que entre tantas caras asombradas, tratando de adivinar quien se puso un traje de mosquetero con máscara de hombre, sobresalen las de los niños de primaria quienes se refieren al disfraz del “hombre con falda y cabello largo” por lo cual, es evidente que ese personaje no está almacenado en sus cortas memorias, es totalmente desconocido y confundido más de una vez con el de un pirata.
Por el contrario para los maestros, el atuendo es familiar y particularmente para los docentes de sociales y literatura es claro que se trata de alguno de los compañeros de D’Artagnan, un personaje literario creado por Alexandre Dumas, quien participa en las hazañas de las historias de los tres mosqueteros, así que las preguntas sobre el personaje son acerca del paradero de los otros mosqueteros.
Cuando se está tras la máscara, las preguntas y el asombro son notorios, por lo cual no se hizo uso de la voz, solamente de la espada y el sombrero para exaltar la idea de un hombre aventurero decidido a realizar hazañas junto a sus compañeros bajo el lema “todos para uno, uno para todos”. Este personaje valiente, altanero y con grandes ambiciones representa parte de mi forma de ser, siempre con los objetivos claros y las metas bien trazadas en mi vida, trato de dejar poco al destino y a lo que bien quiera llegar. Por el contrario, siempre quiero tener un plan trazado teniendo en cuenta las variables que puedan cambiarlo para tener un plan B por si algo no funciona en el A, sin embargo, no dejo de lado que puedan ocurrir situaciones que demanden una decisión más arriesgada y poco consciente. 
Lo anterior, sustenta el uso de mi disfraz, el cual representa parte de mi personalidad y que en las redes sociales como Facebook e Instagram no dejo de recibir “Me gusta” y uno que otro comentario refiriéndose a lo llamativo de aquel traje rojo y dorado, que evocaba una época real, cargada de elegancia y distinción. Particularmente, la fotografía con la máscara generó preguntas sobre el porqué de su uso y la dificultad para deducir de quien se trataba. 
 Durante la noche, fueron tomadas otras fotografías sin el uso de la máscara junto a mis familiares y amigos, que permitieron analizar el uso de disfraces por los adultos en la actualidad, lo cual no era muy común en nuestra infancia, ya que para nuestros padres el uso de indumentarias como pelucas, máscaras, antifaces, gorros y disfraces, eran de uso exclusivo de los niños, de modo que para ellos sería la muestra de hacer el ridículo, sin embargo, dicha concepción de disfrazarse ha cambiado y es cada vez más común el uso de un disfraz el 31 de octubre, bien sea para asistir a una fiesta de disfraces o para acompañar a los niños a pedir dulces por las calles de Bogotá.
 

domingo, 2 de noviembre de 2014

Hallowen Fabián

Empezaré siendo sincero, nunca me ha gustado disfrazarme y esta vez no era la excepción. Respeto y me divierto viendo a los demás haciéndolo. Me causa curiosidad cómo la gente adora esos días de Halloween para personificar a muchos personajes de películas de todos los géneros, ahorran para comprarse el mejor disfraz, preparar la salida con familiares y amigos para salir de rumba, participar en concursos, en fin. Pero en mi caso, no iba más que colocarme una peluca y ya.

Una de mis grandes pasiones es el tango y precisamente el viernes 31 teníamos una milonga (fiesta de tango) en la cual una de las condiciones para la entrada era llegar disfrazado. Yo iba vestido de pantalón y camisa oscura, llevaba en la maleta una máscara, no la llevaba puesta porque me asfixiaba y no tenía nada que ver como venía vestido, por tal motivo no generaba emociones a otras personas. Al llegar al sitio unas amigas que estaban fumando afuera me dicen: “hola Fabi, de qué te viniste disfrazado?… de gigoló? (risas)”, en ese momento las amigas con las que iba se apropiaron del término y antes de entrar me maquillaron, acomodaron mi camisa, me colocaron una corbata suelta y quedé disfrazado de “gigoló”. 

Me causa curiosidad la cómo la gente cambia totalmente su comportamiento con un disfraz. Se vuelven más extrovertidos, es como si esperaran ese día para desinhibirse y sacar ese otro yo que los invade y que omiten sacarlo en días normales. La gente admira a otros por la inversión económica o de tiempo que hicieron para lograr el disfraz esperado, quieren tomarse muchas fotos, compartirlas, subirlas a las redes sociales, esperar cuantos “likes” y comentarios reciben por la foto. En mi caso, admito fue divertido, me molestaran con el nombre del cual supuestamente estaba disfrazado porque también empecé a asumir gestos y ademanes de ese personaje, durante todo el tiempo que estuvimos en la milonga. 

Para finalizar, quiero referirme a que ya no sorprende tanto que la gente se disfrace, sorprende el que no lo hagan. En cuanto a la reacción de la gente en las redes sociales, esta no va más allá de recibir “likes” o halagos si se logró personificar al personaje que se quería.
 
Hallowen Fabián

Hallowen Luz Mery

Nombre: Conde Drácula
Género: Masculino
Raza: Vampiro
Ocupación: Noble de Transilvania
Perfil Psicológico: Elegante, misterioso, refinado y cruel.

Normalmente utiliza una máscara de cordialidad para con las demás personas, aunque desata su ira cuando alguien interfiere con sus planes y es capaz de formar lazos de amor, admite que son temporales solamente. El Conde Drácula posee numerosas habilidades sobrenaturales de vampirismo, además de otras tantas derivadas de la necromancia, capacidad que le permite comunicación con los muertos. Su edad y potencia le hacen mucho mas poderoso y su enorme fuerza física es equivalente a la de 20 hombres. Siendo inmortal, es inmune a cualquier manera convencional de ataque. La única manera de matarlo es decapitarlo para después clavarle una estaca de madera en el corazón, aunque también se dice que dispararle con una bala bendita es suficiente. El Conde puede desafiar la gravedad hasta cierto punto, siendo capaz de trepar por paredes como reptil. Tiene poderes hipnóticos y habilidad para controlar la mente.

La experiencia de asumir un personaje para el día de Halloween, resultó bastante interesante, desde varios puntos de vista, en primer lugar aunque varias veces me había disfrazado, la elección del disfraz nunca había sido soportada en el estudio previo de un personaje y en la caracterización de los aspectos psicológicos del mismo; en segundo lugar, el hecho de llevar completamente tapado el rostro, me llevo a disfrazarme de un personaje totalmente contrario a lo que comúnmente hubiera escogido.

Una vez seleccionado el personaje y habiendo consultado los rasgos más importantes de este, me llevo a cuidar cada detalle que me permitiera construir el personaje. La experiencia de salir a la calle caracterizando un  personaje totalmente ficticio fue algo nuevo para mí, y aunque considero que no tengo habilidades para las actividades que requieren actuación o representación escénica, la máscara que portaba me permitía  interactuar con más libertad y menos recato.  Es importante aclarar que fue un poco difícil salir con el disfraz por cuestiones climática, sin embargo en los últimos años el día de Halloween se ha convertido en una fecha donde las personas dan rienda suelta a la imaginación, y se ven desfilar por las calles un sinnúmero de disfraces de todo tipo, no solo en los niños si no también en los adultos, este hecho también contribuyó a que la actividad se pudiera realizar de manera más natural y con más confianza.

La interacción con las personas fue un poco limitado, pues a pesar de que salen muchas personas, cada grupo de personas se dedica a compartir con su familia y / o amigos. Una vez ya en la calle, a medida que transcurría el tiempo se iba haciendo más fácil y natural estar en el personaje. En cuanto a los efectos vistos al compartir las fotos en Facebook, parece ser que el disfraz causo sorpresa entre los conocidos y amigos, incluso me preguntaban que si en serio se trataba de mí, creo que el hecho de haber escogido un personaje masculino, fue un factor que contribuyó a las acciones de sorpresa y gracia.

Para finalizar es importante mencionar que aunque el personaje escogido es bastante peculiar, es muy importante observar cómo podemos adaptarnos a las condiciones que se requiera en cada situación que afrontamos diariamente y también en situaciones desconocidas, inclusive a adoptar rasgos de otra persona.

 

Reconceptualizaciones Educación-Cerebro